viernes, 25 de diciembre de 2009

Hoja informativa sobre el síndrome de Asperger.

¿Qué es el síndrome de Asperger?

El síndrome de Asperger es uno de los trastornos del espectro
autista (TEA). Aunque los síntomas se presentan a una edad
temprana, el síndrome de Asperger se suele diagnosticar
cuando el niño está en edad escolar. Tal como ocurre con
otros trastornos del espectro autista, los científicos no saben
exactamente qué causa el síndrome de Asperger, pero se
conoce que el cerebro de alguien con esta afección funciona
de forma diferente al de una persona que no la tiene.

¿Cuáles son los signos del síndrome
de Asperger?
Las personas con síndrome de Asperger tienen problemas con
destrezas sociales, emocionales y de comunicación y además
tienen conductas e intereses inusuales.
Los niños y adultos con el síndrome de
Asperger podrían:
- Tener problemas para comprender los sentimientos de otras
personas o para expresar sus propios sentimientos.
- Tener dificultades para entender el lenguaje corporal.
- Evitar el contacto visual.
- Desear estar solos; o querer interactuar pero no saber
cómo hacerlo.
- Tener intereses muy específicos, a veces obsesivos.
- Hablar solo acerca de ellos mismos y de sus intereses.
- Hablar de forma poco usual o con un tono de voz extraño.
- Tener dificultad para hacer amigos.
- Verse nerviosos en grupos sociales grandes.
- Ser torpes o descuidados.
- Tener rituales que se niegan a cambiar, como una rutina
muy rígida para irse a dormir.
- Realizar movimientos repetitivos o extraños.
- Tener reacciones sensoriales poco comunes.
Con el apoyo y los servicios adecuados, las personas con el
síndrome de Asperger pueden mejorar la forma en que
enfrentan y superan desafíos y pueden aprender a desarrollar
sus fortalezas.

¿En qué se diferencia el síndrome de Asperger
de otros trastornos del espectro autista?

Los niños con síndrome de Asperger no tienen retrasos del
lenguaje, y por definición, tienen un coeficiente intelectual
(medición de inteligencia) al mismo nivel o superior al de la
mayoría de los niños. Los niños con otros trastornos del
espectro autista pueden tener un retraso del lenguaje y un
coeficiente intelectual de cualquier nivel.

¿Qué puedo hacer si creo que mi hijo
tiene síndrome de Asperger?

Hable con el médico o la enfermera de su hijo. Si usted o su
médico consideran que podría existir algún problema, pídale al
doctor que remita a su hijo a un especialista, como un pediatra
especializado en el desarrollo o un sicólogo. También hable
con el maestro de su hijo o con el consejero de la escuela.
Su hijo podría beneficiarse de una capacitación intensiva de
destrezas sociales en la escuela o la comunidad. Su hijo
también podría necesitar terapia del habla para aprender
cómo hablar con otras personas, o medicamentos, para
ayudarle con la ansiedad y los problemas de atención. Otros
tratamientos, como la terapia física y ocupacional también
podrían ser útiles según las necesidades del niño. Para saber
a quién puede llamar en su localidad para obtener estos
servicios, comuníquese con el National Information Center
for Children and Youth with Disabilities (Centro Nacional de
Información sobre Niños y Jóvenes con Discapacidades) a través
de su sitio web www.nichcy.org/states.htm (en inglés) y
http://www.nichcy.org/Pages/Publicaciones.aspx (en
español) o en el teléfono 1-800-695-0285. Para obtener
más información sobre el síndrome de Asperger y otros
trastornos del espectro autista, visite el sitio web de la
Sociedad Americana de Autismo (Autism Society of America)
en www.autism-society.org/autismo (en español).
Es muy importante empezar la intervención tan pronto sea
posible para ayudar al niño a alcanzar su máximo potencial.
¡Actuar rápido puede hacer una gran diferencia!

http://www.cdc.gov/ncbddd/actearly/pdf/spanish_pdfs/Sindrome_de_Asperger.pdf

domingo, 6 de diciembre de 2009

Niños que no pueden leer la mente.

Hans Asperger. Su legado aún es poco conocido.
Javier es un niño “raro”. Quizás usted lo conozca. Es muy inteligente, pero tiene siete años y todavía no puede vestirse solo. No soporta la ropa nueva ni las etiquetas en la camisa. Su madre se desespera porque no para de hablar de dinosaurios. En cambio, no parece importarle mucho lo que sientan o digan los demás.

Psicólogos, pediatras, maestros y padres de familia comienzan a hablar del “síndrome de Asperger”. Pero la falta de conocimientos se origina a menudo en el propio hogar de los afectados.


Cuando oye una licuadora se tapa los oídos, pero en cambio puede pasarse horas escuchando la misma canción o viendo la misma película. Le encantan los números, pero no demuestra ningún interés por el Hombre Araña ni los programas de televisión que ven sus compañeros.

En la escuela no juega con casi nadie. Prefiere conversar con sus maestros porque los otros niños lo molestan o se burlan.

Cuando sea grande es muy probable que llegue a ser un exitoso programador de computadoras y ganará mucho dinero, pero en cambio tendrá dificultades para conquistar chicas y conservar una enamorada.

¿Por qué Javier se comporta de ese modo? Él es un niño Asperger.

Ciegos de mente
La inmensa mayoría de los seres humanos no lo saben, pero pueden leer la mente de los demás. Si usted me ve salir de un almacén, rebuscarme en los bolsillos y luego regresar apresurado, fácilmente supondrá que me olvidé de algo. Viendo mis gestos, usted “leyó” mi mente.

Eso es algo que los Asperger no pueden hacer, a menos de que alguien se los enseñe. De lo contrario, solo atinarán a ver gente que hace cosas “raras”, incomprensibles para ellos. Así que en una reunión social no sabrán cómo comportarse ni de qué hablar y fácilmente caerán en el ridículo. Simón Baron-Cohen, una de las mayores autoridades en el tema, dice que los Asperger son “ciegos de mente”.

En cambio, los Asperger son un águila para descubrir cómo funcionan las cosas. Desde pequeñitos desarman juguetes, prenden y apagan las luces o se desesperan por manejar la computadora de papá.

Negros y Asperger
Durante siglos los blancos discriminaron a los negros. Lo mismo ocurre todavía con los Asperger. Los otros niños se burlan de ellos o los acosan y eso provoca frustraciones, depresión, ansiedad. Lo que no es sino una forma diferente de personalidad acaba transformándose en un sufrimiento para el niño y sus padres.

Esto ocurre todavía en nuestro medio. Muy pocos psicólogos ecuatorianos saben qué es Asperger, casi ningún maestro está preparado para enfrentarlo y lo confunden con el Déficit de Atención. En otros países, las escuelas están obligadas a recibir a estos niños y darles la educación que requieren porque no sufren de ninguna enfermedad. Simplemente son distintos.

Es hora de corregir el error. No ocurrirá de la noche a la mañana. Y, como todo en la vida, comenzará por interesarnos en el tema.

Cómo reconocer a un Asperger
• No mira a los ojos cuando habla.
• Parece estar ausente, como en la luna.
• Prefiere jugar solo.
• Sus compañeros lo consideran “raro” y se burlan de él.
• Tiene intereses extraños, como mapas, lavadoras de ropa o inodoros.
• Tiene una excelente memoria para fechas, nombres y lugares.
• No tolera los cambios imprevistos.
• Le incomodan ciertos sonidos, como el de una licuadora.
• No soporta ciertas telas, la etiqueta de la camisa, el calor, el cinturón ajustado.
• Le cuesta comprender cómo debe comportarse en determinadas situaciones sociales.

Cómo tratar a un niño Asperger
• Demuéstrele mucho cariño y comprensión.
• No le dé órdenes sino reglas y explíquele por qué son necesarias.
• Para pedirle algo, acérquesele, tóquelo, muéstrele lo que necesita, llévelo de la mano.
• Utilice el buen humor.
• No servirá de nada que usted alce la voz o se muestre enojado.
• Si va a cambiar su rutina, dígaselo con tiempo.
• Si va a llevarlo a un sitio que no conoce, descríbale el ambiente que va a encontrar.
• Respete sus intereses, ayúdelo a conseguir la información que le pide sobre viejas estampillas o sobre el antiguo Egipto.
• Utilice títeres para que aprenda a comportarse en una fiesta, en el consultorio del médico o cuando reciba visitas.
• Hable con sus maestros para que eviten que otros niños se burlen de él.

Pediatra austriaco

Viena, 1944. Al calor de la II Guerra Mundial, los nazis persiguen a cualquiera que se salga de la norma. En medio de ese infierno, el pediatra austriaco Hans Asperger (1906-1980) describe a un grupo de niños distintos y los llama “autistas”, pero alejándose de la intolerancia reinante, deduce que poseen una inteligencia normal o superior y un potencial extraordinario. Como para darle la razón, uno de ellos, Fritz V., ya adulto, descubrirá un error de cálculo en los trabajos de Isaac Newton.

Aun así, solo en 1981 la británica Lorna Wing demostró que no cabe hablar en este caso de “autismo” sino de “síndrome de Asperger”. Son dos cosas distintas, aunque pertenezcan al mismo espectro.

http://www.larevista.com.ec/me-interesa/sociedad/asperger-ninos-que-no-pueden-leer-la-mente