Son niños respetuosos, ordenados y que rara vez causan un conflicto en la escuela. Las personas con Asperger sólo difieren del resto en su dificultad para las habilidades sociales.
Pueden llegar a ser expertos en física o en matemáticas si sus intereses coinciden con estas disciplinas. Son alumnos metódicos, respetuosos y muy rara vez ocasionan un conflicto en un centro educativo. La única característica que los diferencia del resto de los niños de su edad es que presentan un déficit en sus habilidades sociales. El síndrome de Asperger es un desorden que afecta a la vida social, la comprensión y la comunicación.Su aspecto físico es normal y suelen tener un cociente intelectual medio o alto. El esfuerzo por parte de las familias, indica la presidenta de la Asociación Asperger Granada, Isabel Domínguez, es fundamental para que las personas que padecen este trastorno puedan desarrollar su vida sin impedimentos, estudiar una carrera universitaria e incorporarse al mercado laboral.Isabel comenta que su detección precoz es clave a la hora de lograr que desarrollen sus capacidades sociales: "Cuando son muy pequeños es difícil diagnosticar este síndrome. Hasta que no concluyen sus estudios primarios los padres y los maestros no suelen percatarse de lo que le sucede al pequeño".Aparentemente, subraya, son alumnos más responsables que la media. Si se entiende por madurez una letra correcta, unos cuadernos ordenados y un uso muy correcto del vocabulario que puede llegar a sorprender al propio docente. Sin embargo, su déficit social se palpa en su aislamiento en las horas de recreo o su incapacidad para captar los dobles sentidos de las frases. "Tienen su propio modo de ver el mundo", asegura la presidenta de la organización.Ésta otra forma de enfrentarse a la realidad les lleva, en ocasiones, a la falta de comprensión de sus compañeros. "Muchos de estos niños cuando son adolescentes sufren acoso escolar, porque ya sabemos que algunos jóvenes en los centros de Secundaria optan por el alumno más débil para agredirlo física o psicológicamente", indica.Una situación delicada para cualquier chico, pero que se complica aún más si padece este síndrome. "Su déficit –afirma Isabel– a la hora de entender el doble sentido de las frases lo puede llevar a no ser consciente de que está sufriendo este tipo de acoso". Es cuando comienzan las risas de sus compañeros de aula, cuando el joven se percata de que algo no va bien. Los tiempos han cambiado y la presidenta de la asociación granadina de Asperger resalta que tanto los centros como los padres intervienen rápidamente cuando se detecta el problema. Su propio colectivo dispone de un protocolo de actuación: "Hace poco una madre nos informó de que su hijo de ocho años estaba sufriendo acoso en la escuela, pero desde la propia institución tomaron cartas en el asunto enseguida".Intervención. El apoyo a estos niños desde muy pequeños es fundamental para que superen los obstáculos que les impone su trastorno. Por ello, en la organización de la capital, que cuenta con medio centenar de socios de la provincia y afiliados de Jaén y Murcia, desarrollan una serie de talleres y actividades encaminadas a potenciar sus habilidades sociales y su inteligencia emocional.Llevan a cabo además de talleres relacionados con las capacidades sociales, otros dirigidos a las familias y, en concreto, a los hermanos para que comprendan el trastorno que padece el niño. Otros programas como los de inserción y orientación laboral también se coordinan desde esta organización. Con el objetivo de que los niños creen sus redes sociales, organizan salidas programadas al cine o al Parque de las Ciencias. Las excursiones son supervisadas por los padres. "Se van creando sus propios grupos de amigos. Una amistad que se puede extender hasta la madurez", concluye Isabel.
http://www.laopiniondegranada.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009060700_36_131402__Ciudadanos-personalidad-diferente
lunes, 12 de octubre de 2009
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